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Inseminación Artificial en caballos de Polo

Pistola de Inseminación

Pistola de Inseminación

Es el punto justo en el que la ciencia le tiende una mano al polo. El lazo se estrecha y se consiguen muy buenos resultados en beneficio de una actividad que crece aún sin un límite marcado. La inseminación artificial se expande y se vuelve cada vez más habitual ante los progresos, las ventajas y las mejoras que otorga. Hablar de ella, ni más ni menos, es un empujón a un mundo fantástico. Si vuela la mente, casi de ciencia ficción.

Los beneficios son claros, según la opinión del veterinario Marcelo Sperati: “El método permitió que de un solo salto del padrillo pudieran preñarse varias yeguas. El semen se extrae, se usa fresco, se refrigera o se congela; se transporta, se almacena y hasta comercializa. Al no ser necesaria la presencia del macho se ahorran varios pasos. La técnica se difundió mucho y se volvió muy usada. Puede llegar a afirmarse que el semen congelado poco a poco se volvió un boom”. Entre otras ventajas agregarse que se redujo el riesgo de transmisión de las enfermedades venéreas por medio de la monta natural, con el temor que implica en animales de alto valor económico. Y también se vuelve más eficiente la utilización de padrillos de más edad o con trastornos musculares o esqueléticos.

Un especialista en el tema, Diego Rodríguez Piola, Director del Centro de Transferencia Embrionaria “La Zeta”, en Ellerstina SA, describió los cuidados a tener: “Es fundamental el manejo del padrillo. No cualquiera puede hacerlo. Es ideal crear confianza en cualquier actividad con el caballo para que de su máximo potencial y para que cumpla con lo que se espera de él. Así dará lo mejor en cada salto. En cuanto a la yegua es primordial la higiene para la inseminación. Tiene que estar muy cuidada el área del periné porque se podría contaminar la zona”. El tema lo apasiona. Rodríguez Piola prosiguió con la explicación. “La extracción se hace con un maniquí. El padrillo lo salta y el semen se recoge por medio de una vagina artificial. El semen fresco se usa de manera casi inmediata. Si hay que llevarlo a algún centro cercano se lo refrigera. Y si se lo trasladará lejos o se lo usará después directamente se lo congela”.

Es entonces cuando bien vale la enumeración para subrayar los conceptos. Los métodos más frecuentes pueden resumirse en tres:

- Inseminación artificial con semen fresco: tras una evaluación del eyaculado, se lo divide en dosis que, como mínimo, tienen 500.000.000 de espermatozoides con buena movilidad y se insemina a las yeguas entre 30 y 90 minutos después de recolectado. Es una técnica ideal para padrillos que deban servir dos o más yeguas por día en plena temporada, con problemas motrices, o para trabajar con grupos de yeguas con sincronización de las ovulaciones. Según las últimas investigaciones, con un eyaculado promedio se pueden inseminar entre cinco y diez yeguas, y los índices de preñez son iguales o levemente superiores (un 10 por ciento, aproximadamente) a la monta natural.

- Inseminación artificial con semen refrigerado: depende de la respuesta de cada padrillo a los cambios térmicos, aunque ofrece más variantes de manejo. El semen puede refrigerarse por 24 o 48 horas, con diluyentes especiales y respetando una curva de descenso térmico. Obviamente, la logística es importante en su instrumentación ya que requiere una correcta sincronización en la recolección, el envío, el manejo de la yegua y la inseminación. En la actualidad mostró gran crecimiento y hasta se realiza entre continentes.

- Inseminación artificial con semen congelado: existen más de 20 protocolos en la actualidad para criopreservar semen equino que emplean diferentes curvas térmicas, diluyentes, envases y descongelación. Las tazas de preñez por ciclo son bastante variables. En general se transporta un termo con nitrógeno líquido con grandes cantidades de dosis. Es más, la preservación del semen en nitrógeno líquido (-196ºC) puede mantenerse por varios años. Uno de sus beneficios es que se reduce el uso de padrillos genéticamente inferiores.

“Cuando el semen es congelado se hace una inseminación profunda porque los espermatozoides tienen menos viabilidad. Entonces, se busca que el encuentro entre el óvulo y el espermatozoide se haga más rápido. Se requieren más cuidados con la yegua”, expresó Rodríguez Piola.

La expansión fue gradual, pero sostenida. No resultó fácil la aceptación entre los criadores, acaso influenciados por el temor al fraude, sobre todo con los animales de alto valor. Por eso en las nuevas regulaciones fue determinante el uso de las pruebas de paternidad a través de sus marcadores genéticos. La mayoría de las razas puras incorporaron esa técnica de manera obligatoria para la identificación definitiva de los caballos registrados. Si se busca fijar una fecha de para el despegue de la inseminación artificial habrá que ubicarse en la década del 80, con la aparición de los sistemas productivos de la ultrasonografía y las transferencias embrionarias. Fue entonces cuando se consiguió el respaldo de los criadores de caballos deportivos, en especial de trotadores, de salto y de polo.

“Es un proceso que lleva tiempo. Hay criadores que creen en las manadas, en los servicios de campo… hay muchos que desconocen los nuevos procedimientos… también hay mucha ignorancia. Pero es un proceso que lleva un tiempo. Uno plantea estas cosas y a veces nos miran raro. Personalmente, hace seis años que utilizo estos métodos en el ciento por ciento de los casos. Erradiqué la monta natural. Lamentablemente para ellos, hace seis años que los padrillos que asisto no ven una yegua”, bromeó Rodríguez Piola.

¿Cuándo conviene hacerla? “La inseminación artificial está muy ligada a la temporada reproductiva. Las yeguas tienen celos estacionales. Es decir, tienen muchos celos en un período muy marcado: la etapa más propicia es entre el comienzo de la primera hasta el principio del otoño. Los mejores meses son septiembre, octubre y parte de noviembre”, afirmó Sperati.

Aunque el saldo fue altamente positivo también puede citarse alguna mínima desventaja o punto por tener en cuenta. Y hacia ella apuntó Sperati. “Al ser sometido el semen a diferentes pasos: extracción, procesado, congelamiento y descongelamiento, entre otros, baja la tasa de eficiencia. Eso hace que se reduzcan las posibilidades de que la yegua quede preñada”.

Son tiempos de novedades y avances diarios en cuanto a los temas de la genética. El asombro no encuentra límites. Y ni siquiera parece cerca de encontrarlos.

por Francisco Schiavo

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